Gerardo Blyde – Infierno, declaraciones y pretensiones

Los vecinos pasaron horas o, más bien, días de terror. La cercanía física a la Casa de Reeducación y Trabajo Artesanal de El Paraíso, más conocida como la cárcel de […]

Los vecinos pasaron horas o, más bien, días de terror. La cercanía física a la Casa de Reeducación y Trabajo Artesanal de El Paraíso, más conocida como la cárcel de La Planta, los hizo víctimas de una situación que ha desbordado con mucho a las diversas instancias del gobierno y también al sistema de justicia. En un país que de alguna manera absurda ha caído en sentir que la crisis carcelaria, como tantas otras crisis, forma ya parte del paisaje, el caos de estos pasados días en ese característico penal generó miedo en la vecindad y una nueva andanada de excusas gubernamentales.

Hablar golpeado y utilizar un lenguaje aguerrido no significa tener coraje o carácter. Eso ha quedado claro en nuestro país. Por el gobierno han desfilado ministros, a cual más duro de hablar, y el desastre en el sistema penitenciario se ha convertido en una entropía que en las alturas del poder no tienen ni la más mínima idea de cómo enfrentar.

Entretanto vemos la incapacidad del gobierno para -valga la redundancia- gobernar, los personeros se dedican a improvisar y se desgañitan en declaraciones de ataque a quienes estamos en la acera de enfrente luchando por una democracia del siglo XXI. La ministro de la cartera habla el 27 de abril de una fuga masiva detectada, que se logró frustrar “por el trabajo conjunto de las autoridades de inteligencia y la Guardia Nacional”. El asunto generó, como era de esperarse, una suerte de vigilia de los familiares de los presos, quienes estaban a las afueras del penal a la expectativa sobre la situación de sus parientes recluidos. El acompañamiento de algunas organizaciones desató acusaciones de “desestabilización” por parte de anclas del sistema oficial de medios de comunicación. Nada nuevo bajo el sol.

Pero aquella declaración ministerial que hacía pensar que la crisis en La Planta había sido superada resulto ser, como dicen en los pueblos, alegría de tísico. El 5 de mayo la ministro en cuestión desmintió que en esa cárcel hubiera cuatro muertos y ocho heridos, como reportaban algunos medios independientes. Ese mismo día, la misma personera dijo que hubo un reo herido, que se encontraba estable y debidamente atendido. Dichos y contradichos.

Durante esa primera semana de mayo el gobierno decidió el traslado de noventa reos hacia la cárcel de Yare. Es decir, mudó el problema, no lo solucionó. Doscientos reos de La Planta continuaban en protesta, pidiendo mesas de diálogo para solventar el conflicto. Los familiares se mantenían en las adyacencias.

El 8 de mayo estalló la plomazón. Un vecino fallece a consecuencia de una bala perdida. El ambiente en El Paraíso es más bien de infierno. Está claro que el gobierno carece de toda capacidad para la conducción del sistema penitenciario.

Si ya eso es algo grave, al muy contaminado ambiente político y social, la respuesta del gobierno es una acusación por parte del presidente de la Asamblea Nacional sobre una supuesta -y tirada de los cabellos- jugada en los más altos niveles de la seguridad de Estados Unidos para secuestrar a dirigentes oficialistas del más alto rango. Un disparate que ni el mismo Cabello cree pero que suelta a los medios con absoluto desparpajo.

Se sabe que hay pretensiones de postergar las elecciones pautadas para el 7 de octubre. Se desconoce la verdadera situación de salud del Presidente y, a dos meses del comienzo oficial de la campaña electoral, no hay certeza sobre quién será el candidato de la tolda oficialista. Como ya escribiéramos en nota anterior en este mismo periódico, la sola indicación de postergación y más aún la insensata posibilidad de una suspensión del comicio sería un golpe de Estado desde el gobierno.

A pesar de la avalancha de rumores, la idas y venidas del Presidente desde y hacia La Habana forman parte, ahora sí con razón, del paisaje. Se han convertido en noticia de páginas internas y en comidilla de Twitter. Toma primera plana de los medios nacionales e internacionales el incontrolable caos en La Planta. Y los mismos medios dan cuenta de los dimes y diretes de la enfermedad del Presidente como si se tratara de una celebridad y no de un jefe de Estado.

Hay Infierno en El Paraíso. Pero hay calentamiento global en el aire ciudadano en toda Venezuela. El fuego no se extingue con el aire de las grandilocuentes declaraciones gubernamentales. Porque el aire no hace sino avivar la candela.

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